LA LEY DEL TRIUNFO: SI ALGO PUEDE SALIR BIEN, SALDRÁ SI SE HACE CON AMOR (BEN FERNÁNDEZ).

LA LEY DEL FRACASO: SI ALGO PUEDE SALIR MAL, SALDRÁ SI NO SE HACE CON AMOR (BEN FERNÁNDEZ). 

AQUÍ SE OFRECE GRATUITAMENTE EL LIBRO "GUÍA PARA LOS AMANTES DEL INGLÉS" DE BEN FERNÁNDEZ EN PDF.  

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                        El MISTERIO DEL INGLÉS

Según el llamado "Informe Pigmalión", sólo poco más de un 1% de los universitarios que terminan una carrera tienen suficiente nivel de inglés para trabajar en una gran multinacional. A mi entender, las razones más importantes de este bajo rendimiento son las siguientes: 1) Los estudiantes no son conscientes de que cada día se exige más nivel de inglés. 2) Los libros sobre el inglés son muy caros. 3) Casi todos libros existentes son bastante generales porque no están hechos para los castellanohablantes en particular ni para los no anglohablantes en general; para entender la mente de los no anglohablantes hay que ser no anglohablante; lo que ha hecho Ben Fernández está hecho con mucho amor; él no lo ha escrito para ganar dinero, como ocurre con casi todos los demás libros; de hecho la imprenta, Printone, imprimió mal la primera edición en papel y el autor ganó el juicio en el Juzgado de Valdemoro en 2007 y luego en la Audiencia Provincial de Madrid en 2009 con lo cual Printone está obligada a imprimirla de nuevo bien o a devolver el dinero pero Printone se fue a la quiebra poco después y ahora todavía no se sabe cómo va a terminar todo porque las cosas de palacio van despacio. 4) La información está muy disgregada: hay libros diferentes para la fonética, para el ritmo y la entonación, para la gramática, para la sintaxis, para las preposiciones, para los adverbios, para los verbos, para el vocabulario, para giros y modismos, para problemas específicos que tienen los castellanohablantes y los no anglohablantes con el inglés, para los signos de puntuación, para falsos amigos, para deletrear palabras, etc. Cualquier universitario o profesor de inglés necesita tener al menos varias docenas de libros para aprender inglés.

¿Cómo es posible que Ben Fernández ofrezca un premio de 60.000 euros

(V. 10.69 en la última página)  a la persona que presente, aunque no sea el autor, hasta 20.000 libros en cualquier idioma del mundo, incluido el inglés, que sean tan completos juntos como este solo libro? Llevo casi 40 años enseñando inglés en España y no conozco ningún libro ni en castellano ni en inglés que ofrezca tanta información como la obra del Sr. Fernández, titulada “Guía para los amantes del inglés”, de 2469 páginas. Tiene todos los elementos indispensables para llegar a aprender y dominar el inglés. Habiendo tenido el privilegio de colaborar con el autor en la preparación de esta obra, puedo afirmar que ningún otro libro explica las dificultades del inglés para los no anglohablantes o castellanohablantes de una forma tan sencilla, clara, práctica, precisa, útil y profunda. Ningún otro libro hace una interconexión entre todos los elementos del lenguaje y una comparación continua tan completa entre el castellano y el inglés junto con cientos de claves para llegar a comprender el inglés en profundidad. El inglés es un todo unitario y no una serie de parcelas aisladas que no tienen conexión unas con otras como ocurre en muchos libros porque no tratan más que de una pequeña parte del todo.  

Considero, pues, que este libro, muy positivo e innovador, es un motivo de satisfacción para todas las personas interesadas en el inglés. Ningún libro ni en castellano ni en inglés llega a explicar con tanta claridad lo que ni siquiera muchos profesores de inglés llegarían a dominar en toda su vida sin la ayuda de este libro. Este libro marca un hito en la investigación y pedagogía del inglés porque combina todos los elementos importantes; tiene muchísima calidad (es fascinante el enfoque de las palabras que van con “do” y “make” y tantas otras cosas). Me alegra que un catedrático español haya dedicado tanto tiempo, más de 45 años, y esfuerzo a elaborar lo que yo llamaría “The Bible of English”. Me agradaría que alguna persona más lista que yo pudiera encontrar todos esos libros más completos para llevarse el premio. También me gustaría saber de dónde ha sacado este autor tanta información y la creatividad para facilitar tanto la tarea de aprender inglés a todos las personas que no son nativas; como nativo reconozco su gran labor y espero que este artículo sirva a todos los castellanohablantes y no anglohablantes que quieran descargar gratuitamente la segunda edición, virtual, en la página web www.leydeltriunfo.com Recomiendo esta guía a todos pero especialmente a los profesionales del inglés, a los universitarios y a todas las personas que tengan un nivel intermedio porque no se anda por las ramas; consigue la solución de miles de dificultades que ningún otro libro expone, quizá porque son muy complejas. Es un libro tan completo que servirá al que lo descargue para el resto de su vida, tenga el nivel que tenga. También me agradaría leer en su periódico comentarios sobre el tema de otras personas, aunque no sean profesores.

9-1-2014

 

 

Andrew Southall

 

 

ARTÍCULOS EN RELACIÓN CON LA PRIMERA EDICIÓN

 

LA REALIDAD SOBRE EL INGLÉS

Según el llamado "Informe Pigmalión", sólo poco más de un 1% de los universitarios que terminan una carrera tienen suficiente nivel de inglés para trabajar en una gran multinacional. A mi entender, las razones más importantes de este bajo rendimiento son las siguientes: 1) Los estudiantes no son conscientes de que cada día se exige más nivel de inglés. 2) Los libros sobre el inglés son muy caros. 3) Casi todos libros existentes son bastante generales porque no están hechos para los castellanohablantes. 4) La información está muy disgregada: hay libros diferentes para la fonética, para el ritmo y la entonación, para la gramática, para la sintaxis, para las preposiciones, para los adverbios, para los verbos, para el vocabulario, para giros y modismos, para problemas específicos que tienen los castellanohablantes con el inglés, para los signos de puntuación, para falsos amigos, para deletrear palabras, etc. Cualquier universitario o profesor de inglés necesita tener varias docenas de libros para aprender inglés.    

¿Cómo es posible que Ben Fernández ofrezca 30.000 euros a la persona que presente, aunque no sea el autor, otra guía que sea más completa que ésta y que no cueste más de 15 euros? Llevo casi 30 años enseñando inglés en España y no conozco ningún libro ni en castellano ni en inglés que ofrezca tanta información como la obra del Sr. Fernández, titulada “Guía para los amantes del inglés”, de 960 páginas de tamaño 15 x 21. Tiene todos los elementos indispensables para llegar a aprender y dominar el inglés. Habiendo tenido el privilegio de colaborar con el autor en la preparación de esta obra, puedo afirmar que ningún otro libro explica las dificultades del inglés para los castellanohablantes de una forma tan sencilla, práctica, precisa, útil y profunda. Cualquier otro libro sobre el inglés cuesta de 5 a 10 veces más, si tenemos en cuenta el número de palabras del contenido, y no le ofrece tanta información. Ningún otro libro hace una interconexión entre todos los elementos del lenguaje y una comparación continua tan completa entre el castellano y el inglés junto con cientos de claves para llegar a comprender el inglés en profundidad. La guía está un poco comprimida pero es la única manera de que sea muy económica, de meter en un solo libro que sea muy manejable tanta información, de hacer esa interconexión; el inglés es un todo unitario y no una serie de parcelas aisladas que no tienen conexión unas con otras como ocurre en muchos libros porque no tratan más que de una pequeña parte del todo. Es una ganga, la mejor compra actualmente en el mundo del inglés. Ningún autor ofrece soporte gratuito; sin embargo, todas las personas que compren la Guía o tengan acceso a ella tienen la posibilidad de hacer preguntas sobre lo que no entiendan durante un período de tres años gratuitamente en la página web: www.guiadelingles.com.Me parece muy positivo e innovador. 

Considero, pues, que este libro es un motivo de satisfacción para todas las personas interesadas en el inglés. Ningún libro ni en castellano ni en inglés llega a explicar con tanta claridad lo que ni siquiera muchos profesores de inglés llegarían a dominar en toda su vida sin la ayuda de este libro. Este libro marca un hito en la investigación y pedagogía del inglés porque combina todos los elementos importantes: muchísima calidad (es fascinante el enfoque de las palabras que van con “do” y “make” y tantas otras cosas), precio bajísimo y soporte gratuito. Me alegra que un catedrático español haya dedicado tanto tiempo y esfuerzo a elaborar lo que yo llamaría “The Bible of English”. Me agradaría que alguna persona más lista que yo pudiera encontrar otro libro más completo para llevarse el premio. También me gustaría saber de dónde ha sacado este autor tanta información y la creatividad para facilitar tanto la tarea de aprender inglés a todos las personas que no son nativas; como nativo reconozco su gran labor y espero que este artículo sirva a muchos españoles. Recomiendo esa guía a todos pero especialmente a los profesionales del inglés, a los universitarios y a todas las personas que tengan un nivel intermedio porque no se anda por las ramas, consigue la solución de miles de dificultades que ningún otro libro expone, quizá porque son muy complejas. Me gustaría saber cuánto tiempo ha dedicado ese autor a elaborar un libro tan completo que servirá al que lo compre para el resto de su vida, tenga el nivel que tenga. También me agradaría leer en su periódico comentarios sobre el tema de otras personas, aunque no sean profesores. 

 23-1-2004

Andrew Southall

 

RESPUESTA A LA REALIDAD SOBRE EL INGLÉS


Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice Andrew Southall en su carta publicada el día 23 de enero en su periódico: cada día se exige más nivel de inglés a la hora de buscar un empleo, los libros sobre el inglés son muy caros, casi todos los libros existentes son bastante generales porque no están hechos para los castellanohablantes, la información está tan disgregada que cualquier universitario o profesor de inglés necesita tener treinta libros para aprender y llegar a dominar el inglés.
Hace treinta y tantos años cuando estaba cursando estudios en la Universidad de Oviedo tuve la idea de escribir un libro para aprender inglés que ofreciera todas o la mayor parte de las claves para poder aprenderlo más rápidamente y llegar a dominarlo; descubrí con el tiempo que ninguna gramática daba toda la información necesaria para llegar a dominar el inglés; el problema con el inglés es que: 1) La información está muy disgregada; por eso en la "Guía para los amantes del inglés" aparece junta toda la información de fonética, ritmo, entonación, gramática, sintaxis, falsos amigos, deletreo de palabras, etc.; los mejores 30 libros que abarquen todo eso costarían cerca de 2.000 euros y esta guía cuesta como máximo 15 euros; además, esos 30 libros no ofrecen juntos tanta información como esta guía sola; se ha hecho así para beneficiar a todas las personas que quieren aprender y llegar a dominar el inglés. 2) No es suficiente con saber las reglas porque hay muchas excepciones; es necesario poner todas las excepciones; una vez que uno ha leído las excepciones, aunque no las aprenda de memoria, es fácil deducir que son excepciones; esta guía trata de ser útil; aborda, pues, muchísimos problemas del inglés para los castellanohablantes y da la solución, mientras que los demás libros ni siquiera los mencionan porque son muy complejos. La mayor parte de los libros para aprender inglés están hechos por nativos que no conocen el castellano y no se dan bien cuenta de las dificultades que el inglés entraña a los castellanohablantes. 3) Tal y como están diseñados los libros para aprender inglés es muy difícil, por no decir imposible, ver la conexión entre los distintos aspectos de la lengua; al no mencionar todos los elementos del conjunto no se ve el bosque por los árboles. Actualmente el único libro sobre el inglés que hace una interrelación entre todos los elementos del lenguaje y una comparación continua entre el castellano y el inglés junto con cientos de claves para llegar a comprender el inglés en profundidad es la mencionada guía; sin tener en cuenta los factores mencionados es muy difícil para un castellanohablante llegar a sentir aplomo al leer o traducir, escribir, hablar, entender el inglés.
No conozco todavía ningún autor que ofrezca a todas las personas que compren su libro de inglés la posibilidad de hacer preguntas sobre lo que no entiendan durante un período de tres años gratuitamente como se hace en la página web: www.guiadelingles.com. Se ofrecen 30.000 euros a la persona que presente, aunque no sea el autor, otra guía que sea más completa que ésta y que no cueste más de 15 euros porque he dedicado más de 30 años de mi vida a elaborar esta guía y he contado con la colaboración de más de veinte nativos para poder llegar a descubrir los secretos del corazón del inglés; creo que muchas de esas claves para aprender inglés más rápidamente no se encuentran en ningún otro libro ni en castellano ni en inglés ni en ningún otro idioma porque las cosas hay que vivirlas para poder entenderlas y, cuando se hace algo para ganar dinero simplemente, es muy difícil llegar al meollo de los problemas;es mucho más fácil ignorarlos; es indispensable amar el inglés para llegar a conocerlo a fondo; no me cabe ninguna duda de que hay formas de asimilar el inglés con mucha más rapidez porque lo he descubierto.
Como todo lo dicho puede parecer teórico, voy a dar un ejemplo práctico. En esta "Guía" se da una solución práctica y muy eficaz para asimilar en menos de diez minutos, aunque sea un principiante, dónde va el acento primario en cualquier combinación de dos nombres seguidos que formen una unidad; hay cientos de miles de combinaciones posibles; sin embargo, he leído casi todos los libros publicados sobre el inglés en los últimos cien años y en todos ellos eso es un galimatías que ni siquiera el mejor fonetista nativo puede llegar a dominar; he hecho encuestas sobre el tema; mirando en cualquiera de los diccionarios u otros libros publicados sobre fonética un profesor de inglés no puede llegar a dominarlo en toda su vida y para demostración ofrezco 6.000 euros a cualquier profesor de inglés que quiera hacer un examen de 100 preguntas sobre la acentuación de combinaciones de dos nombres seguidos (en inglés se llaman "colocations"); a ellos se les examinaría con los criterios seguidos por los libros de fonética actuales; tendrían que competir todos con un niño español de 8 años que no sepa inglés al que tendría que explicar yo mi clave sólo tres minutos antes de la prueba.
Ben Fernández (Catedrático de Inglés- Avilés)    

 

       

MÁS ACERCA DE LA REALIDAD SOBRE EL INGLÉS

 

 

 

En el anterior artículo expuse una visión de conjunto de la excelente guía de inglés, en mi opinión, “Guía para los amantes del inglés” de Ben Fernández. He hablado con otras personas sobre esta guía y ahora comprendo por qué nadie ha solicitado el premio de 30.000 euros desde su publicación en octubre del 2003; la razón es muy sencilla: ningún autor, nativo o no, sabe o consigue exponer de una forma tan clara, tan práctica, tan útil, tan contundente, tan profunda, la solución a los muchos problemas que plantea el inglés a las personas no nativas. El problema para un nativo no es saber si se dice así o no; el problema es exponérselo al no nativo de una forma que lo entienda; el escollo para el nativo es transmitir el mensaje de una forma lógica. Parece que hay una barrera entre el inglés y el castellano. Este autor se mete dentro del corazón del inglés y explica las cosas de tal forma que un principiante las pueda comprender y una persona con nivel avanzado pueda llegar a dominar el inglés. Eso no lo consigue tan bien ningún otro autor. Hay libros famosos que compran o consultan la mayoría de los especialistas del inglés, pero utilizan todos un lenguaje más bien técnico que resulta difícil de entender, incluso para los nativos. Son palabras muy académicas, pero uno se queda con hambre después de haberlos leído; plantean muchos interrogantes en vez de claves a los problemas reales. Sin embargo, Ben Fernández parece haber digerido todas esas teorías de las distintas escuelas lingüísticas y nos ofrece en esta guía para aprender y dominar el inglés el jugo exquisito con cohesión, con precisión, de forma ordenada, con una lógica indiscutible. Ahora se ofrece un segundo premio de 30.000 euros a la persona que presente 20 libros en castellano o en cualquier otro idioma del mundo, diez de fonética y diez de gramática, sintaxis, que no cuesten cada uno más de 30 veces más que esta guía y que tengan juntos tanta información sobre los distintos aspectos del inglés como esta guía; esta guía cuesta como máximo 15 euros. No olvide que esos veinte libros pueden costarle de mil a dos mil euros. Me agradaría que alguna persona más lista que yo pudiera ganar este segundo premio; para más detalles puede ir a la página web: www.guiadelingles.com 

Me siento orgulloso de haber colaborado con este catedrático revisando pacientemente todo lo que él ha escrito y admito que me ha enseñado mucho. Da gusto leer algo que transpira entusiasmo, dedicación, amor al tema. Se  nota que no lo ha hecho por dinero sino por amor al inglés y al castellano, para desvelar los muchos secretos que el inglés plantea a los no nativos. Otra cosa que me ha resultado muy beneficiosa es la comparación que hace continuamente entre las dos lenguas con el fin de que todo quede mucho más claro, porque no basta con ser nativo para saber explicar todas esas cosas que constituyen el entramado del inglés y del castellano. Voy a poner un ejemplo práctico: confieso que me resultaría casi imposible comprender ciertas cosas de fonética, de ritmo, de entonación. Al leer en el primer capítulo de la guía sobre esos mismos temas me daba la sensación de que era todo muchísimo más sencillo de lo que había creído anteriormente. Lo que no consigo entender es cómo esos otros autores, la mayor parte nativos, no lo exponen con la claridad de este autor español. Las personas que no son anglohablantes verán con qué dominio, con qué aplomo, con qué precisión, esta guía aborda todos o casi todos los problemas del inglés consiguiendo despejar muchas brumas que envuelven a todos los demás libros publicados hasta la fecha. Es muy fácil para cualquier alumno o estudiante que tenga esta guía, aunque su nivel sea muy bajo, meter en serios aprietos a cualquier profesor de inglés, por mucho inglés que sepa; admito que yo mismo, siendo nativo y habiendo enseñado inglés durante casi 30 años en España, podría haberme visto en una situación difícil sin haber leído esta guía, si un alumno de 15 años que fuera un principiante y que tuviera acceso a esta guía me hubiera hecho ciertas preguntas relacionadas con la solución de cientos de problemas sobre el inglés que no aparecen en ningún otro libro. No tendría más que mirar uno de los muchos apartados de esta guía en los que se explican matices que ni los nativos ni los profesores de inglés no nativos sabemos generalmente explicar bien a a las personas que están aprendiendo inglés.  

Aunque la letra no es grande, el mejor diccionario internacional en inglés tiene una letra casi un 50% más pequeña; en el mercado de libros de inglés le venden la piel del oso en pedacitos, mientras que esta guía le presenta la piel del oso entera y sin afán de lucro para que cualquier persona pueda tener un libro que le cueste muy poco, que le sirva para toda la vida ya que el inglés y el castellano cambian afortunadamente muy poco y que le solucione lo que ningún otro libro se atreve a mencionar y mucho menos a solucionar; es mucho más sencillo escribir un libro en seis meses en vez de en treinta años, como éste, pero se nota muy bien la diferencia cuando se analiza detenidamente.

 21-8-2004

Andrew Southall

 

El inglés no es tan anárquico como piensan algunos


He leído el artículo “Más acerca de la realidad sobre el inglés” de Andrew Southall publicado recientemente. Me encanta la profundidad y dedicación de  Andrew Southall al inglés y al castellano; se nota que ha aprovechado muy bien sus casi 30 años de vida en España y tengo que decir que sus sugerencias y observaciones sobre la comparación entre el inglés y el castellano me han sido muy útiles. Voy a exponer algunas matizaciones para demostrar que lo que él dice es cierto:
1) Muchos libros de inglés dicen que hay palabras homófonas en inglés, es decir, que se escriben de distinta manera y se pronuncian de la misma forma; ponen un ejemplo o dos y mirando todos los libros publicados en los últimos 100 años se pueden encontrar unas cuantas decenas de esas palabras. Eso hace muy difícil la tarea de aprender inglés a la persona no nativa ya que se encuentra perdida; en la “Guía para los amantes del inglés” se dan todas las palabras, unas 3000; así cualquier persona, tenga poco o mucho nivel, puede llegar a dominar el tema rápidamente.
2) Hay palabras en inglés que llevan el acento en una sílaba si son nombres y en otra si son verbos. La mayor parte de los libros ponen un ejemplo o dos. En esta guía se  ponen todas y también casi todas las que llevan el acento en la misma sílaba.
3) La mayor parte de los libros dicen que el artículo determinado se usa en situaciones definidas y ponen algunos ejemplos. Eso no sirve porque el concepto de “determinado/ definido” no coincide en castellano y en inglés. En esta guía se dan todos los casos en que hay que usar el artículo determinado, todos los casos en que no se puede usar el artículo determinado y todos los casos en que se puede usar o no.
4) En inglés existen nombres propios de persona que se pueden escribir de distintas formas. Algunos pueden tener hasta cerca de 20 formas distintas: Mary, Molly, etc. Mirando todos los libros publicados en los últimos 100 años se pueden encontrar como máximo 500 nombres con el equivalente en castellano. En esta guía se dan todos, unos 5.000.
5) En inglés hay adjetivos que se usan sólo delante de un nombre y no detrás de un verbo. Una persona no nativa va a cometer muchos errores si no sabe cuáles son; en esta guía se dan todos.
6) En inglés hay adjetivos que se usan sólo detrás de un verbo y no delante de un nombre. Una persona no nativa va a cometer muchos errores si no sabe cuáles son. En esta guía se dan todos.
7) El uso de los verbos “do” y “make” es una de las cosas más difíciles del inglés para los no nativos. Todos los libros publicados ponen algunos ejemplos pero eso no basta porque “do” puede utilizarse con muchísimas palabras y no significa “hacer”. Eso hace la tarea de aprender inglés muy difícil; sin embargo, esta guía es el primero y único libro del mundo en el que se dan todas las palabras que se usan sólo con “do” cuando significa “hacer”, todas las palabras que se usan sólo con “make” cuando significa “hacer”, todas las palabras que se usan con “do” y con “make” con el mismo significado de “hacer”, todas las palabras que se usan con “do” y con “make” con distinto significado, uno “hacer” y el otro otra cosa, muchas palabras que se usan con “hacer” en castellano pero no en inglés.
8) En esta guía se ponen todos los adjetivos que van seguidos sólo de un infinitivo y no de un gerundio, cosa que no ocurre en ningún otro libro.
9) En esta guía se ponen todos los verbos que van seguidos de un infinitivo y de un gerundio, unos 1000. En todos los demás libros juntos no se dan ni 100 y además no aclaran las diferencias con lo cual el no nativo no se entera de las diferencias claramente.
10) En esta guía se ponen todas las preposiciones, cuáles van seguidas de un gerundio, de un infinitivo, de ambos o de ninguno, cosa que no ocurre en ningún otro libro.
Podría seguir pero como no tengo espacio puede ir para más detalles a la página web: www.guiadelingles.com  
Como conclusión considero que la gramática sola no es suficiente para aprender y llegar a dominar el inglés. Se necesitan todas esas cosas que he mencionado y muchas otras que aparecen en esta guía y que ningún otro libro ha mencionado porque para hacer eso hay que amar el inglés más que el dinero y estar dispuesto a dedicar toda una vida y no unos cuantos meses a dicha labor. Me siento orgulloso de haber contado con la colaboración de más de 20 nativos; admito que me han enseñado mucho.

12-10-2004
Ben Fernández (Catedrático de inglés)

 

MÁS SOBRE LA LENGUA INGLESA

En el anterior artículo expuse una visión de conjunto de la excelente guía de inglés, en mi opinión, “Guía para los amantes del inglés” de Ben Fernández. He hablado con otras personas sobre esta guía y ahora comprendo por qué nadie ha solicitado ni el primero ni el segundo premio de 30.000 euros desde su publicación en octubre del 2003; la razón es muy sencilla: ningún autor, nativo o no, sabe o consigue exponer de una forma tan clara, tan práctica, tan útil, tan contundente, tan profunda, la solución a los muchos problemas que plantea el inglés a las personas no nativas. El problema para un nativo no es saber si se dice así o no; el problema es exponérselo al no nativo de una forma que lo entienda; el escollo para el nativo es transmitir el mensaje de una forma lógica. Parece que hay una barrera entre el inglés y el castellano. Este autor se mete dentro del corazón del inglés y explica las cosas de tal forma que un principiante las pueda comprender y una persona con nivel avanzado pueda llegar a dominar el inglés. Eso no lo consigue tan bien ningún otro autor. Hay libros famosos que compran o consultan la mayoría de los especialistas del inglés, pero utilizan todos un lenguaje más bien técnico que resulta difícil de entender, incluso para los nativos. Son palabras muy académicas, pero uno se queda con hambre después de haberlos leído; plantean muchos interrogantes en vez de claves a los problemas reales. Sin embargo, Ben Fernández parece haber digerido todas esas teorías de las distintas escuelas lingüísticas y nos ofrece en esta guía para aprender y dominar el inglés el jugo exquisito con cohesión, con precisión, de forma ordenada, con una lógica indiscutible. Ahora se ofrece un tercer premio de 30.000 euros a la persona que presente 50 libros en castellano o en cualquier otro idioma del mundo, 20 de fonética y 30 de gramática, sintaxis, etc., que no cuesten cada uno más de 30 veces más que esta guía y que tengan juntos tanta información sobre los distintos aspectos del inglés como esta guía; esta guía ahora cuesta como máximo 15 euros, pero a partir del 1 de julio del 2005 costará 40 euros. No olvide que esos cincuenta libros pueden costarle de dos a cinco mil euros. Me agradaría que alguna persona más lista que yo pudiera ganar este tercer premio; para más detalles puede ir a la página web: www.guiadelingles.com

Me siento orgulloso de haber colaborado con este catedrático revisando pacientemente todo lo que él ha escrito y admito que me ha enseñado mucho. Da gusto leer algo que transpira entusiasmo, dedicación, amor al tema. Se nota que no lo ha hecho por dinero sino por amor al inglés y al castellano, para desvelar los muchos secretos que el inglés plantea a los no nativos. Otra cosa que me ha resultado muy beneficiosa es la comparación que hace continuamente entre las dos lenguas con el fin de que todo quede mucho más claro, porque no basta con ser nativo para saber explicar todas esas cosas que constituyen el entramado del inglés y del castellano. Voy a poner un ejemplo práctico: confieso que me resultaría casi imposible comprender ciertas cosas de fonética, de ritmo, de entonación. Al leer en el primer capítulo de la guía sobre esos mismos temas me daba la sensación de que era todo muchísimo más sencillo de lo que había creído anteriormente. Lo que no consigo entender es cómo esos otros autores, la mayor parte nativos, no lo exponen con la claridad de este autor español. Las personas que no son anglohablantes verán con qué dominio, con qué aplomo, con qué precisión, esta guía aborda todos o casi todos los problemas del inglés consiguiendo despejar muchas brumas que envuelven a todos los demás libros publicados hasta la fecha. Es muy fácil para cualquier alumno o estudiante que tenga esta guía, aunque su nivel sea muy bajo, meter en serios aprietos a cualquier profesor de inglés, por mucho inglés que sepa; admito que yo mismo, siendo nativo y habiendo enseñado inglés durante casi 30 años en España, podría haberme visto en una situación difícil sin haber leído esta guía, si un alumno de 15 años que fuera un principiante y que tuviera acceso a esta guía me hubiera hecho ciertas preguntas relacionadas con la solución de cientos de problemas sobre el inglés que no aparecen en ningún otro libro. No tendría más que mirar uno de los muchos apartados de esta guía en los que se explican matices que ni los nativos ni los profesores de inglés no nativos sabemos generalmente explicar bien a a las personas que están aprendiendo inglés.

Aunque la letra no es grande, el mejor diccionario internacional en inglés tiene una letra casi un 50% más pequeña; en el mercado de libros de inglés le venden la piel del oso en pedacitos, mientras que esta guía le presenta la piel del oso entera y sin afán de lucro para que cualquier persona pueda tener un libro que le cueste muy poco, que le sirva para toda la vida ya que el inglés y el castellano cambian afortunadamente muy poco y que le solucione lo que ningún otro libro se atreve a mencionar y mucho menos a solucionar; es mucho más sencillo escribir un libro en seis meses en vez de en treinta años, como éste, pero se nota muy bien la diferencia cuando se analiza detenidamente.

7-1-2005

Andrew Southall


 

Los secretos de la lengua inglesa

En el anterior artículo expuse una visión de conjunto de la excelente guía de inglés, en mi opinión, “Guía para los amantes del inglés” de Ben Fernández. He hablado con otras personas sobre esta guía y ahora comprendo por qué nadie ha solicitado ni el primero ni el segundo ni el tercer premio de 30.000 euros desde su publicación en octubre del 2003; la razón es muy sencilla: ningún autor, nativo o no, sabe o consigue exponer de una forma tan clara, tan práctica, tan útil, tan contundente, tan profunda, la solución a los muchos problemas que plantea el inglés a las personas no nativas. El problema para un nativo no es saber si se dice así o no; el problema es exponérselo al no nativo de una forma que lo entienda; el escollo para el nativo es transmitir el mensaje de una forma lógica. Parece que hay una barrera entre el inglés y el castellano. Este autor se mete dentro del corazón del inglés y explica las cosas de tal forma que un principiante las pueda comprender y una persona con nivel avanzado pueda llegar a dominar el inglés. Eso no lo consigue tan bien ningún otro autor. Hay libros famosos que compran o consultan la mayoría de los especialistas del inglés, pero utilizan todos un lenguaje más bien técnico que resulta difícil de entender, incluso para los nativos. Son palabras muy académicas, pero uno se queda con hambre después de haberlos leído; plantean muchos interrogantes en vez de claves a los problemas reales. Sin embargo, Ben Fernández parece haber digerido todas esas teorías de las distintas escuelas lingüísticas y nos ofrece en esta guía para aprender y dominar el inglés el jugo exquisito con cohesión, con precisión, de forma ordenada, con una lógica indiscutible. Ahora se ofrece un tercer premio de 30.000 euros a la persona que presente 100 libros en castellano o en cualquier otro idioma del mundo, 40 de fonética y 60 de gramática, sintaxis, etc., que no cuesten cada uno más de 30 veces más que esta guía y que tengan juntos tanta información sobre los distintos aspectos del inglés como esta guía; esta guía que ahora cuesta como máximo 15 euros, pero a partir del 1 de julio del 2005 costará 40 euros. No olvide que esos cien libros pueden costarle de cinco mil a diez mil euros. Me agradaría que alguna persona más lista que yo pudiera ganar este tercer premio; para más detalles puede ir a la página web: www.guiadelingles.com
Me siento orgulloso de haber colaborado con este catedrático revisando pacientemente todo lo que él ha escrito y admito que me ha enseñado mucho. Da gusto leer algo que transpira entusiasmo, dedicación, amor al tema. Se nota que no lo ha hecho por dinero sino por amor al inglés y al castellano, para desvelar los muchos secretos que el inglés plantea a los no nativos. Otra cosa que me ha resultado muy beneficiosa es la comparación que hace continuamente entre las dos lenguas con el fin de que todo quede mucho más claro, porque no basta con ser nativo para saber explicar todas esas cosas que constituyen el entramado del inglés y del castellano. Voy a poner un ejemplo práctico: confieso que me resultaría casi imposible comprender ciertas cosas de fonética, de ritmo, de entonación. Al leer en el primer capítulo de la guía sobre esos mismos temas me daba la sensación de que era todo muchísimo más sencillo de lo que había creído anteriormente. Lo que no consigo entender es cómo esos otros autores, la mayor parte nativos, no lo exponen con la claridad de este autor español. Las personas que no son anglohablantes verán con qué dominio, con qué aplomo, con qué precisión, esta guía aborda todos o casi todos los problemas del inglés consiguiendo despejar muchas brumas que envuelven a todos los demás libros publicados hasta la fecha. Es muy fácil para cualquier alumno o estudiante que tenga esta guía, aunque su nivel sea muy bajo, meter en serios aprietos a cualquier profesor de inglés, por mucho inglés que sepa; admito que yo mismo, siendo nativo y habiendo enseñado inglés durante casi 30 años en España, podría haberme visto en una situación difícil sin haber leído esta guía, si un alumno de 15 años que fuera un principiante y que tuviera acceso a esta guía me hubiera hecho ciertas preguntas relacionadas con la solución de cientos de problemas sobre el inglés que no aparecen en ningún otro libro. No tendría más que mirar uno de los muchos apartados de esta guía en los que se explican matices que ni los nativos ni los profesores de inglés no nativos sabemos generalmente explicar bien a a las personas que están aprendiendo inglés.
Aunque la letra no es grande, el mejor diccionario internacional en inglés tiene una letra casi un 50% más pequeña; en el mercado de libros de inglés le venden la piel del oso en pedacitos, mientras que esta guía le presenta la piel del oso entera y sin afán de lucro para que cualquier persona pueda tener un libro que le cueste muy poco, que le sirva para toda la vida ya que el inglés y el castellano cambian afortunadamente muy poco y que le solucione lo que ningún otro libro se atreve a mencionar y mucho menos a solucionar; es mucho más sencillo escribir un libro en seis meses en vez de en treinta años, como éste, pero se nota muy bien la diferencia cuando se analiza detenidamente.

6-2-2005
Andrew Southall

 


 

 

 

 

 

 

La lengua inglesa al descubierto

 

 

En el anterior artículo expuse una visión de conjunto de la excelente guía de inglés, en mi opinión, “Guía para los amantes del inglés” de Ben Fernández. He hablado con otras personas sobre esta guía y ahora comprendo por qué nadie ha solicitado ni el primero, ni el segundo, ni el tercero, ni el cuarto premio de 30.000 euros desde su publicación en octubre del 2003; la razón es muy sencilla: ningún autor, nativo o no, sabe o consigue exponer de una forma tan clara, tan práctica, tan útil, tan contundente, tan profunda, la solución a los muchos problemas que plantea el inglés a las personas no nativas. El problema para un nativo no es saber si se dice así o no; el problema es exponérselo al no nativo de una forma que lo entienda; el escollo para el nativo es transmitir el mensaje de una forma lógica. Parece que hay una barrera entre el inglés y el castellano. Este autor se mete dentro del corazón del inglés y explica las cosas de tal forma que un principiante las pueda comprender y una persona con nivel avanzado pueda llegar a dominar el inglés. Eso no lo consigue tan bien ningún otro autor. Hay libros famosos que compran o consultan la mayoría de los especialistas del inglés, pero utilizan todos un lenguaje más bien técnico que resulta difícil de entender, incluso para los nativos. Son palabras muy académicas, pero uno se queda con hambre después de haberlos leído; plantean muchos interrogantes en vez de claves a los problemas reales. Sin embargo, Ben Fernández parece haber digerido todas esas teorías de las distintas escuelas lingüísticas y nos ofrece en esta guía para aprender y dominar el inglés el jugo exquisito con cohesión, con precisión, de forma ordenada, con una lógica indiscutible. Ahora se ofrece un quinto premio de 30.000 euros a la persona que presente 200 libros en castellano o en cualquier otro idioma del mundo, 80 de fonética y 120 de gramática, sintaxis, etc., que no cuesten cada uno más de 30 veces más que esta guía y que tengan juntos tanta información sobre los distintos aspectos del inglés como esta guía. Aunque a partir del 1 de julio de 2005 esta guía cuesta 40 euros, ahora hay una oferta: 15 euros en librerías y 10 euros por correo con gastos de envío incluidos. No olvide que esos doscientos libros pueden costarle de diez mil a veinte mil euros. Me agradaría que alguna persona más lista que yo pudiera ganar este tercer premio; para más detalles puede ir a la página web: www.guiadelingles.com

Me siento orgulloso de haber colaborado con este catedrático revisando pacientemente todo lo que él ha escrito y admito que me ha enseñado mucho. Da gusto leer algo que transpira entusiasmo, dedicación, amor al tema. Se nota que no lo ha hecho por dinero sino por amor al inglés y al castellano, para desvelar los muchos secretos que el inglés plantea a los no nativos. Otra cosa que me ha resultado muy beneficiosa es la comparación que hace continuamente entre las dos lenguas con el fin de que todo quede mucho más claro, porque no basta con ser nativo para saber explicar todas esas cosas que constituyen el entramado del inglés y del castellano. Voy a poner un ejemplo práctico: confieso que me resultaría casi imposible comprender ciertas cosas de fonética, de ritmo, de entonación. Al leer en el primer capítulo de la guía sobre esos mismos temas me daba la sensación de que era todo muchísimo más sencillo de lo que había creído anteriormente. Lo que no consigo entender es cómo esos otros autores, la mayor parte nativos, no lo exponen con la claridad de este autor español. Las personas que no son anglohablantes verán con qué dominio, con qué aplomo, con qué precisión, esta guía aborda todos o casi todos los problemas del inglés consiguiendo despejar muchas brumas que envuelven a todos los demás libros publicados hasta la fecha. Es muy fácil para cualquier alumno o estudiante que tenga esta guía, aunque su nivel sea muy bajo, meter en serios aprietos a cualquier profesor de inglés, por mucho inglés que sepa; admito que yo mismo, siendo nativo y habiendo enseñado inglés durante casi 30 años en España, podría haberme visto en una situación difícil sin haber leído esta guía, si un alumno de 15 años que fuera un principiante y que tuviera acceso a esta guía me hubiera hecho ciertas preguntas relacionadas con la solución de cientos de problemas sobre el inglés que no aparecen en ningún otro libro. No tendría más que mirar uno de los muchos apartados de esta guía en los que se explican matices que ni los nativos ni los profesores de inglés no nativos sabemos generalmente explicar bien a a las personas que están aprendiendo inglés.

Aunque la letra no es grande, el mejor diccionario internacional en inglés tiene una letra casi un 50% más pequeña; en el mercado de libros de inglés le venden la piel del oso en pedacitos, mientras que esta guía le presenta la piel del oso entera y sin afán de lucro para que cualquier persona pueda tener un libro que le cueste muy poco, que le sirva para toda la vida ya que el inglés y el castellano cambian afortunadamente muy poco y que le solucione lo que ningún otro libro se atreve a mencionar y mucho menos a solucionar; es mucho más sencillo escribir un libro en seis meses en vez de en treinta años, como éste, pero se nota muy bien la diferencia cuando se analiza detenidamente.

13-9-2005

Andrew Southall

 

 

 

 

¿LE COMEN EL COCO CON LOS LIBROS DE INGLÉS?                                   

En el anterior artículo expuse una visión de conjunto de la excelente guía de inglés, en mi opinión, “Guía para los amantes del inglés” (960 páginas: formato 15 x 21 y un millón de palabras) de Ben Fernández. He hablado con otras personas sobre esta guía y ahora comprendo por qué nadie ha solicitado ni el primero, ni el segundo, ni el tercero, ni el cuarto, ni el quinto premio de 30.000 euros desde su publicación en octubre del 2003; la razón es muy sencilla: ningún autor, nativo o no, sabe o consigue exponer de una forma tan clara, tan práctica, tan útil, tan contundente, tan profunda, la solución a los muchos problemas que plantea el inglés a las personas no nativas. El problema para un nativo no es saber si se dice así o no; el problema es exponérselo al no nativo de una forma que lo entienda; el escollo para el nativo es transmitir el mensaje de una forma lógica. Parece que hay una barrera entre el inglés y el castellano. Este autor se mete dentro del corazón del inglés y explica las cosas de tal forma que un principiante las pueda comprender y una persona con nivel avanzado pueda llegar a dominar el inglés. Eso no lo consigue tan bien ningún otro autor. Hay libros famosos que compran o consultan la mayoría de los especialistas del inglés, pero utilizan todos un lenguaje más bien técnico que resulta difícil de entender, incluso para los nativos. Son palabras muy académicas, pero uno se queda con hambre después de haberlos leído; plantean muchos interrogantes en vez de claves a los problemas reales. Sin embargo, Ben Fernández parece haber digerido todas esas teorías de las distintas escuelas lingüísticas y nos ofrece en esta guía para aprender y dominar el inglés el jugo exquisito con cohesión, con precisión, de forma ordenada, con una lógica indiscutible. Ahora se ofrece un quinto premio de 30.000 euros a la persona que presente 500 libros en castellano o en cualquier otro idioma del mundo, 200 de fonética y 300 de gramática, sintaxis, etc., que no cuesten cada uno más de 30 veces más que esta guía y que tengan juntos tanta información sobre los distintos aspectos del inglés como esta guía. Aunque a partir del 1 de julio de 2005 esta guía cuesta 40 euros, ahora hay una oferta: 15 euros en librerías y 10 euros por correo con gastos de envío incluidos. No olvide que esos quinientos libros pueden costarle de veinte a cincuenta mil euros. Me agradaría que alguna persona más lista que yo pudiera ganar este tercer premio; para más detalles puede ir a la página web: www.guiadelingles.com
Me siento orgulloso de haber colaborado con este catedrático revisando pacientemente todo lo que él ha escrito y admito que me ha enseñado mucho. Da gusto leer algo que transpira entusiasmo, dedicación, amor al tema. Se nota que no lo ha hecho por dinero sino por amor al inglés y al castellano, para desvelar los muchos secretos que el inglés plantea a los no nativos. Otra cosa que me ha resultado muy beneficiosa es la comparación que hace continuamente entre las dos lenguas con el fin de que todo quede mucho más claro, porque no basta con ser nativo para saber explicar todas esas cosas que constituyen el entramado del inglés y del castellano. Voy a poner un ejemplo práctico: confieso que me resultaría casi imposible comprender ciertas cosas de fonética, de ritmo, de entonación. Al leer en el primer capítulo de la guía sobre esos mismos temas me daba la sensación de que era todo muchísimo más sencillo de lo que había creído anteriormente. Lo que no consigo entender es cómo esos otros autores, la mayor parte nativos, no lo exponen con la claridad de este autor español. Las personas que no son anglohablantes verán con qué dominio, con qué aplomo, con qué precisión, esta guía aborda todos o casi todos los problemas del inglés consiguiendo despejar muchas brumas que envuelven a todos los demás libros publicados hasta la fecha. Es muy fácil para cualquier alumno o estudiante que tenga esta guía, aunque su nivel sea muy bajo, meter en serios aprietos a cualquier profesor de inglés, por mucho inglés que sepa; admito que yo mismo, siendo nativo y habiendo enseñado inglés durante casi 30 años en España, podría haberme visto en una situación difícil sin haber leído esta guía, si un alumno de 15 años que fuera un principiante y que tuviera acceso a esta guía me hubiera hecho ciertas preguntas relacionadas con la solución de cientos de problemas sobre el inglés que no aparecen en ningún otro libro. No tendría más que mirar uno de los muchos apartados de esta guía en los que se explican matices que ni los nativos ni los profesores de inglés no nativos sabemos generalmente explicar bien a a las personas que están aprendiendo inglés.
Aunque la letra no es grande con el fin de que sea manejable y barato, el mejor diccionario internacional en inglés tiene una letra casi un 50% más pequeña; en el mercado de libros de inglés le venden la piel del oso en pedacitos, mientras que esta guía le presenta la piel del oso entera y sin afán de lucro para que cualquier persona pueda tener un libro que le cueste muy poco, que le sirva para toda la vida ya que el inglés y el castellano cambian afortunadamente muy poco y que le solucione lo que ningún otro libro se atreve a mencionar y mucho menos a solucionar; es mucho más sencillo escribir un libro en seis meses en vez de en treinta años, como éste, pero se nota muy bien la diferencia cuando se analiza detenidamente.

16-1-2006
Andrew Southall



 

EL INGLÉS NO ES TAN DIFÍCIL COMO LO PINTAN: CAPÍTULO 1
Para algunos castellanohablantes el inglés es difícil; para la mayoría es muy difícil. Creo que ningún castellanohablante que domine el inglés podrá rebatir esta afirmación. Es cierto que hay libros o métodos de inglés que utilizan palabras “sin esfuerzo”, “fácil”, etc., generosamente; no obstante, es innegable que todos los libros y métodos ayudan a aprender el inglés.
Hace treinta y tantos años cuando era un quinceañero no había apenas libros en España para aprender inglés y los que había eran muy básicos, muy elementales. Estando cursando estudios en la Universidad de Oviedo y luego en la de Salamanca tuve la idea de escribir un libro para aprender inglés que ofreciera todas o la mayor parte de las claves para poder aprenderlo más rápidamente y llegar a dominarlo. Pasé unos 20 años preparándome para la tarea, leyendo libros, estudiando las distintas escuelas lingüísticas y enseñando inglés. Viví en países de habla inglesa. Al mismo tiempo me rodeé de nativos cuando vivía en España y procuraba hacer muchos viajes al extranjero. Me llevó otros diez años el escribirlo y revisarlo con la ayuda de más de 20 nativos. Ese libro se publicó el día 6 de octubre del 2003 y se llama “Guía para los amantes del inglés”. Se ofrecen 30 000 euros a la persona que presente, aunque no sea el autor, otra guía que sea más completa que ésta y que no cueste más.
Otra faceta que me fascinaba era aprender otros idiomas al mismo tiempo que hacía todas esas otras cosas. Descubrí, para mi sorpresa, que cada idioma que aprendía me resultaba mucho más fácil que el anterior. Naturalmente que para un castellanohablante aprender italiano o portugués es mucho más fácil que aprender inglés o alemán. Sin embargo, cuando un castellanohablante conoce ya cuatro o cinco idiomas bastante bien, aprender ruso, árabe, japonés, hindi o chino resulta casi tan fácil como aprender inglés cuando no se conoce ningún otro idioma que no sea el idioma materno, es decir, el castellano en este caso. Esto es tan cierto como el sol que nos alumbra y cuando una persona hable más de diez idiomas estará de acuerdo conmigo, aunque eso no se entienda bien. La experiencia es la madre de la ciencia, según dicen; por algo será. La explicación está, quizá, en que nuestro cerebro puede asimilar conceptos muy complicados cuando tiene ya unas bases establecidas. Si el ser humano utiliza menos del 10% de su cerebro, según los estudios científicos, no es porque no se pueda utilizar el 30% o el 60%, sino porque no se ha descubierto todavía la forma de hacerlo. Creo que sólo algunos afortunados lo consiguen: los sabios y los místicos. La ciencia va miles de años por detrás de la realidad, pero lo bueno de la ciencia es que permite a todos acceder al conocimiento que anteriormente estaba vetado a la mayoría. Todos los enfoques, todas las ciencias, todos los posibles caminos llevan inevitablemente a una misma realidad, si están basados en la verdad.  
Ha habido grandes sabios en la historia de la humanidad que creían que todo el universo era una unidad, que todos los elementos de este universo estaban relacionados entre sí. No hay nada más cierto, a mi entender.
Se ha descubierto que a las personas que se les dan bien las matemáticas suelen dárseles bien el inglés o los idiomas, en general. No obstante, no deja de ser una verdad a medias. Cuando a una persona no se le da bien algo es porque hay algún obstáculo. Llama la atención que el mejor orador de toda Grecia fuera Demóstenes, un tartamudo en su infancia. La gente se reía de él pero él encontró la clave para llegar a la solución: iba a un río y en plena soledad se metía pequeños cantos rodados en la boca y hablaba al agua, a las plantas, a los árboles  y a los peces que le escuchaban silenciosos. Tardó años en conseguirlo pero llegó el día en que todos los griegos se quedaban fascinados oyéndole hablar. Algunos que le conocían desde niño estaban asombrados por el milagro.  Ese secreto le llevó a la cima de la fama, una recompensa bien merecida y de todos alabada. Dicen que hace más el que quiere que el que puede y en muchas ocasiones es así.
Hay muchas personas que creen que no sirven para aprender inglés. Yo les digo que están equivocados. Lo más difícil del inglés es la fonética o la pronunciación, es decir, saber hablarlo. Entenderlo es también difícil pero menos que hablarlo. En inglés hay 12 fonemas cuando en castellano hay sólo 5; eso quiere decir que hay tres tipos de a: a corta, a larga y a intermedia, mientras que en castellano hay sólo 1; en inglés hay tres tipos de e: e corta, e larga y e relajada, mientras que en castellano hay sólo 1; en inglés hay dos tipos de i: i corta e i larga, mientras que en castellano hay sólo 1; en inglés hay dos tipos de o: o corta y o larga, mientras que en castellano hay sólo 1; en inglés hay dos tipos de u: u corta y u larga, mientras que en castellano hay sólo 1. No obstante, muchas personas no necesitan hablarlo ni entenderlo; sin embargo, es muy recomendable para los niños y jóvenes aprender la pronunciación también, ya que no saben lo que pueden llegar a necesitar el resto de su vida. La mayoría de las personas lo que sí necesitan es saber traducirlo o entender lo que leen. En “Guía para los amantes del inglés” todas las oraciones o frases que se dan como ejemplos para explicar lo que se dice en cada apartado aparecen también traducidas al castellano. Entender lo que se lee es mucho más fácil porque más del 60% del vocabulario inglés viene del griego y sobre todo del latín o de las lenguas romances, especialmente del francés. No obstante, hay que tener en cuenta que el vocabulario anglosajón, sólo un 2% del vocabulario inglés moderno, se usa mucho más que éste otro; por eso, da la impresión que el vocabulario anglosajón es mucho más abundante; además, hay que tener en cuenta también que muchas palabras no anglosajonas parecen anglosajonas; por ejemplo, “monk” y “pulley” parecen palabras anglosajonas y, sin embargo, vienen del latín y significan “monje” y “polea”.

1-10-2003

Ben Fernández


 

EL INGLÉS NO ES TAN DIFÍCIL COMO LO PINTAN: CAPÍTULO 2
El factor más importante para aprender inglés es la motivación. Se puede dar el caso de que una persona no tenga tanta facilidad como otra para aprender idiomas pero la menos dotada aparentemente puede conseguir aprenderlo más rápidamente que la otra si tiene más motivación. Si uno piensa que aprender algo no sirve para nada, no podrá estar motivado; es necesario que cada uno descubra aquello que le hace vibrar; puede ser el deseo de comunicarse con los  extranjeros que vienen a España, la necesidad de encontrar un empleo, la posibilidad de mejorar su  empleo, la  satisfacción de poder viajar por  todo el mundo sin tener miedo a  perderse o a que le engañen, las ganas de moverse por Internet como pez en el agua, el deseo de entender en el idioma original las palabras de  un actor o una actriz que le encanta, etc.;  existen infinidad de razones para aprender inglés; al principio se necesita fuerza de voluntad, pero cada vez le gusta más a uno y llega un momento en que uno está esperando el momento del día para poder leer un libro en inglés, para poder consultar por qué se usa una palabra en singular y no en plural, para poder conversar con otra persona en ese idioma; después de haber superado las primeras dificultades un buen día uno descubrirá que le  encanta tanto  que llega a soñar en inglés; para mí el inglés es una verdadera pasión, un amor que me cura del estrés y de la monotonía de ciertas tareas cotidianas.
De niño yo estaba muy poco dotado para aprender idiomas, aunque no sabía por qué; tardaría muchos años en descubrirlo; sin embargo, encontré la solución a mi problema mucho antes de comprenderlo y he conseguido aprender mucho idiomas, a pesar de que las circunstancias me eran adversas; la clave no me la dio nadie; la encontré a través de la experiencia; muchas veces es al revés; el consejo de un profesor o de un especialista nos ayuda a encontrar la solución; en general, hay una combinación de los dos factores: el conocimiento que nos aportan los demás, los libros, los expertos y el conocimiento que nos aporta la propia experiencia.
Verdi tenía problemas con la música cuando era quinceañero y su profesor de música le dijo que lo dejara, que se dedicara a otra cosa porque no servía para la música. Sin embargo, al igual que Demóstenes, descubrió el secreto que le convertiría en el músico nacional de Italia, el número uno. ¡Qué fascinante e increíble!  
Otro factor muy importante es tener el material necesario para conseguir aprender inglés: 1) Un buen diccionario que tenga la pronunciación de cada palabra y, a ser posible, en el alfabeto fonético internacional ya que es el más exacto para reproducir los sonidos de los distintos fonemas ingleses; los demás sistemas pueden parecer más fáciles al principio, pero a la larga dificultan mucho la adquisición de una buena pronunciación, ya que no son precisos ni lo suficientemente eficaces. 2) Un libro de texto o método que le guíe un poco, si es principiante; si una persona tiene un nivel intermedio, es bueno que lea distintos libros, aunque estén adaptados, o en versión original, revistas, periódicos, etc.; todo ello puede ayudar, aunque no se entiendan muchas palabras; lo importante es enterarse más o menos del contenido o de lo que quiere decir por el contexto. 3) Un libro de consulta; normalmente en inglés la gente cree que una gramática le da toda la información necesaria; no es del todo cierto; por ello, hay personas a las que les resulta insuficiente; el problema en inglés es que la información está muy disgregada; hay libros para la fonética, para el ritmo y la entonación, para la gramática, para la sintaxis, para las preposiciones simplemente, para los adverbios simplemente, para los verbos con partículas  simplemente, para el vocabulario, para giros y modismos, para problemas específicos que tienen los castellanohablantes con el inglés, para la puntuación, para falsos amigos, para deletrear palabras, etc. Cualquier profesor de inglés necesita tener por lo menos 20 libros para poder defenderse y, si quiere avanzar y dominar el inglés, necesita comprar muchos más; la opción de ir a una biblioteca a consultar un libro o un diccionario es buena, pero muchas veces no se hace por falta de tiempo o porque lo está utilizando otra persona, etc.; es mucho mejor tenerlos a mano y desgastarlos por el uso. En “Guía para los amantes del inglés” se incluye en 960 páginas todo lo que una persona puede necesitar para aprender inglés y llegar a dominarlo; da igual que sea principiante, que tenga un nivel intermedio, que tenga un nivel avanzado, que se profesor de inglés; así, pues, incluye todo lo que puede encontrar en esos 20 libros o más y además por sólo 15 euros.
En primer lugar aparece un índice general por materias en la página 4 y al final del todo aparece un índice alfabético por palabras. Después del índice general se ponen las abreviaciones que se usan en todo el libro junto con algunas observaciones; sigue un apartado con consideraciones generales sobre el inglés y el castellano teniendo en cuenta las semejanzas y diferencias; se hace un estudio comparativo en profundidad del inglés británico y estadounidense en todos los aspectos de la lengua. A continuación aparece toda la fonética con las diferencias entre el inglés de GB y de Estados Unidos, con todos los problemas que suelen tener los castellanohablantes al aprender o al querer dominar el inglés: las vocales, los  diptongos, los triptongos, las  semivocales y  semiconsonantes, las  consonantes, todos ellos con todas las  distintas formas que adoptan en la escritura, los grupos consonánticos, todas las palabras que se escriben igual y se pronuncian de diferente manera, todas las palabras que no se escriben igual y se pronuncian igual (una lista  con más de 3000 palabras cuando el mejor libro en Gran Bretaña o en Estados Unidos tiene menos de 1000), el acento tónico en las palabras con más de una sílaba, el acento primario y secundario, el acento en las palabras con prefijos y sufijos, el acento en los nombres compuestos, el acento por contraste y énfasis, todos los nombres o adjetivos y verbos de dos sílabas que  tienen la misma forma pero que se distinguen en la pronunciación con todas las excepciones, las palabras que suelen llevar acento, las palabras compuestas con acento primario y secundario; es indispensable conocer las reglas y también todas las excepciones para avanzar rápidamente en el aprendizaje del inglés; si no, no se llega a dominar nunca porque es muy difícil; lo bueno es tenerlo a mano y poder consultarlo cuando uno tenga alguna duda; también resulta muy útil leer todas las palabras que se escriben de forma diferente y se pronuncian de la misma manera, ya que al traer la pronunciación y la traducción resultan fáciles de asimilar; cuando se leen esas palabras en un diccionario o en un libro en inglés, es muy difícil saber si tienen la misma pronunciación y resulta poco ameno estar mirando la pronunciación continuamente en el diccionario; se incluye también el ritmo,  el cambio de acento por el ritmo, las palabras con formas fuerte y débil en la pronunciación, la entonación, el tono descendente con 21 modelos diferentes, el tono ascendente con  30 modelos diferentes; esos 51 modelos de entonación no los encontrará en ningún libro de entonación por muy bueno que sea, se lo aseguro. Por ejemplo, un profesor de inglés castellanohablante tardará toda una vida en conseguir saber dónde va el acento en todas las combinaciones de dos nombres seguidos que formen una unidad: Sunday morning, rock music, David's book, etc.  Sin  embargo, en esta “Guía” se da una  solución práctica y muy eficaz para asimilar en menos de 10 minutos, aunque se sea un principiante, dónde va el acento en cualquier combinación de dos nombres seguidos que formen una unidad; nosotros hemos conseguido la clave y nadie puede negarlo. Ése es simplemente un ejemplo, pero hay cientos de ejemplos a lo largo de esta “Guía” en los que nuestro enfoque puede ahorrar años de esfuerzo en vano. No cabe duda de que se ha avanzado mucho en el estudio del inglés en los últimos 50 años porque el inglés es el idioma más estudiado del mundo por una serie de circunstancias históricas; existen ya muchos libros y métodos, todos ellos buenos y cada vez mejores pero queda todavía mucho por hacer.

1-10-2003

Ben Fernández

 

EL INGLÉS NO ES TAN DIFÍCIL COMO LO PINTAN: CAPÍTULO 3
Después de la  entonación viene la  gramática, desde lo más sencillo a lo más difícil; las cosas hay que estudiarlas  en profundidad para llegar a dominarlas; esconder los problemas debajo de la alfombra no sirve de nada; no se necesita tener estudios superiores para comprender la gramática; los principiantes pueden comprender la mayor parte de las cosas en esta “Guía para los amantes del inglés”, porque se da una explicación fácil de seguir y se dan muchos ejemplos para que quede todo muy claro; las palabras técnicas no son necesarias para  entenderlo, aunque se pongan también con el fin de que los especialistas lo entiendan más claramente. No basta con decir que el artículo determinado se usa cuando se especifica algo; se dan 47 casos distintos en los que se usa necesariamente el artículo determinado y 35 casos distintos en los que no se puede usar el artículo determinado; se dan 7 casos en los que se puede usar o no el artículo determinado sin cambio de significado. Lo mismo ocurre con  el artículo indeterminado;  se dan 27 casos distintos en los que se usa necesariamente el artículo indeterminado y 13 casos distintos en los que no se puede usar el artículo indeterminado; se dan 2 casos en los que se puede usar o no el artículo indeterminado sin cambio de significado.
A continuación se estudian los nombres; se da una lista con casi 5000 nombres propios de hombres y mujeres con la respectiva traducción al castellano incluyendo los 30 más populares en los 50 últimos años; por supuesto que hay muchos más nombres propios pero no tienen traducción ya que no hay equivalencia en castellano; no encontrará ningún libro ni diccionario que le dé una lista con más de 500  nombres propios traducidos al castellano; si su nombre no aparece en la lista es que no hay equivalente en inglés: Pilar, etc.; se dan 35 casos en los que se usa la letra mayúscula; se dice cuándo se usa la letra cursiva; aparece una lista de  nombres con sentido activo y pasivo; se dan 23 casos para  el plural de los nombres con todas las excepciones; encontrará una regla muy sencilla para formar el plural de todos los nombres terminados en una sola "o" con todas las excepciones; cuando sabe que hay 10 excepciones, es fácil deducir si es regular o no, pero sin conocer todas las excepciones surge la duda y la inseguridad, que es el mayor enemigo en este campo; hay que sentirse seguros cuando se usa una forma y no otra y entender por qué es así; se analizan los  nombres concretos y abstractos, los nombres contables junto con todas las palabras que pueden ponerse delante de un nombre contable, los nombres incontables  junto con todas las palabras que pueden ponerse delante de un nombre incontable, los nombres colectivos que pueden usarse con un verbo en singular o en plural, los nombres derivados, los nombres por conversión, los nombres compuestos, los nombres por agregación, los nombres por parasíntesis, los nombres acortados, los nombres reduplicativos, los nombres abreviados, los nombres fusionados, los nombres por siglas, los  nombres onomatopéyicos, los préstamos de otras lenguas con una lista grande de palabras inglesas de origen español, los neologismos, los  nombres por agregación, el género del nombre, el genitivo sajón con 16 casos distintos,  el genitivo con “of”  con 17 casos distintos, el uso del  genitivo sajón y del genitivo con “of”  con más de 10 casos distintos, una lista  con muchos casos en que se usa sólo  el genitivo con “of”.
Además de tener motivación, algunos libros y, si se puede, material adicional  como canciones, etc., es conveniente dedicar algo de tiempo todos los días al estudio o repaso del inglés, aunque sean simplemente cinco o diez minutos nada más. El cerebro está trabajando sobre ello inconscientemente cuando dormimos. Cuando surge un problema o una dificultad de cualquier tipo y en este caso sobre el aprendizaje del inglés, lo mejor es reflexionar y, si no se ve una solución, lo aconsejable es dejarlo pero sin perder la esperanza de encontrar la solución y normalmente la solución nos llega consultando un libro, preguntando a otra persona o, como dice S. Juan de la Cruz, meditando. Esa energía que nos produce desasosiego al surgir una dificultad inesperada cuando se tiene un nivel avanzado puede convertirse en nuestro gran aliado, si la retenemos con paciencia y no buscamos paraísos falsos para olvidarnos del malestar pasajero, ya que se convierte en una especie de trampolín para saltar a otro nivel de creatividad que nos aporta la solución deseada de forma súbita y sorprendente; a veces, el proceso puede durar varios días, semanas, meses o años, dependiendo de la envergadura de la cuestión. Por ejemplo, tardé años para encontrar la solución a algunos matices respecto al uso del genitivo sajón y del genitivo con “of”, al uso de oraciones ambiguas que pueden tener dos significados completamente diferentes, etc., porque al no haber libros que expongan eso con suficiente claridad y profundidad puede resultar muy enrevesado, aunque se tenga un equipo de nativos.
Cuando una palabra resulta difícil de memorizar es muy bueno anotarla en un cuaderno, escribirla varias veces en un papel y leerla en voz alta también, si se puede, ya que son caminos distintos para conseguir un mejor resultado.
Otro hábito muy aconsejable en este campo es apuntar siempre la traducción de aquellas palabras que miremos en el diccionario, porque a la vuelta de un mes o un año puede que se nos hayan olvidado; el hecho de que lo tengamos apuntado es muy positivo por otra razón también: cuando volvemos a releer algo que escribimos hace años, el cerebro lo capta muy rápidamente, porque es como si hubiéramos encontrado la llave del cuarto donde se encuentra almacenado; si la miráramos en el diccionario de nuevo, no la retendríamos tan fácilmente porque el cerebro la archiva en otro cuarto distinto y no llueve sobre mojado; de esta manera el efecto es mucho más potente y beneficioso. No conviene tirar los cuadernos donde hayamos escrito palabras, reglas, frases, proverbios, notas, cosas que nos llamaron la atención en su día, ya que en los idiomas es muy fácil hacer asociaciones falsas, si no tenemos cuidado.  

1-10-2003

Ben Fernández    

EL INGLÉS NO ES TAN DIFÍCIL COMO LO PINTAN: CAPÍTULO 4

Después de estudiar los nombres, se estudia el adjetivo; se ponen todos los adjetivos que van siempre delante del nombre; esto ayuda mucho ya que, si no se sabe qué adjetivos van  sólo delante del nombre, es muy fácil equivocarse; se analizan los adjetivos calificativos y clasificativos, los adjetivos no graduables y se ponen todos los adjetivos que son no graduables; ésta es la única manera de que los principiantes, las personas que tengan un nivel intermedio e incluso las que tengan un nivel avanzado puedan evitar muchos errores; en castellano el adjetivo “médico” es no graduable; así, pues, no puede ir precedido de “muy, más, menos, bastante, casi”, etc.; en inglés esto es mucho más difícil porque hay mucho adjetivos que se consideran no graduables, mientras que en castellano pueden ser graduables y no graduables; se incluyen todos los adjetivos terminados en –ing y –ed, todos los adjetivos terminados en –ing que no tienen equivalente en -ed, los adjetivos dinámicos y estáticos (esto es muy útil para saber cuáles pueden ir con un verbo en forma continua; de esta manera con la “Guía para los amantes del inglés” un niño de 8 años puede saberlo y, si no, un profesor de inglés puede pasar toda su vida y no llegar a dominarlo nunca), los adjetivos compuestos, los adjetivos que indican estado transitorio o naturaleza intrínseca, los adjetivos unidos por coma o conjunción; hay un apartado dedicado al tan difícil problema del orden de los adjetivos delante de un nombre con una clasificación muy útil que no encontrarán en ningún otro libro en ningún país del mundo; se mencionan los adjetivos que van sólo delante de un nombre o detrás de un verbo, los adjetivos que van sólo delante o detrás de un nombre, los adjetivos que van sólo detrás del nombre, los adjetivos que van sólo detrás de un verbo; sigue una descripción de la intensificación o atenuación de adjetivos; se hace un análisis profundo de  los adjetivos comparativos, de los adjetivos absolutos, de los adjetivos en grado comparativo precedidos de adverbios, del adjetivo superlativo relativo, de los adjetivos en grado superlativo relativo precedidos de adverbios, del adjetivo superlativo absoluto, de los adjetivos en grado positivo precedidos de adverbios junto con la información necesaria para saber si el adverbio va seguido de adjetivos graduables o no graduables (esto es muy útil ya que funciona en el 100% de los casos; de esta manera un niño de 8 años puede saberlo y, si no, un profesor de inglés puede pasar toda su vida y no llegar a dominarlo nunca porque no aparece en ningún libro existente ni en inglés ni en otros idiomas), de los cambios al formar el comparativo y superlativo en el adjetivo, de los adjetivos derivados, de los adjetivos en forma negativa, de los adjetivos parecidos que tienen distinto significado, de los adjetivos y nombres terminados en -ista y sus equivalentes en inglés (esto no aparece en ningún libro existente ni en inglés ni en otros idiomas), de los adjetivos equivalentes a nombres, de los adjetivos por conversión, de los adjetivos compuestos, de los adjetivos reduplicativos, de los adjetivos acortados, de los adjetivos onomatopéyicos, de las funciones del adjetivo, de los adjetivos numerales, de los adjetivos demostrativos, de los adjetivos posesivos, de los adjetivos interrogativos diciendo cúales pueden ir seguidos de un nombre contable o incontable, de los adjetivos relativos diciendo cúales pueden ir seguidos de un nombre contable o incontable, de los adjetivos exclamativos diciendo cúales pueden ir seguidos de un nombre contable o incontable, de los adjetivos indefinidos (se ponen 34 y se dice cúales pueden ir seguidos de un nombre contable o incontable, de un verbo en singular o en plural, cúales pueden ir precedidos de un artículo, de ciertos adverbios, etc.).
Un elemento fundamental para aprender inglés o cualquier otro idioma es perder el miedo al ridículo, porque aunque parezca mentira es un gran obstáculo. Da igual que se diga algo bien o mal. Lo importante es decirlo. Para corregir está el profesor o la persona que sepa más y pueda ayudarnos. Debemos alegrarnos de que una persona quiera corregirnos y enseñarnos. Normalmente pensamos que es de mal gusto corregir a alguien ya que puede sentar mal, pero en el aprendizaje de idiomas es indispensable. Si una persona lo hace mal y nadie dice nada, esa persona cree que lo dice bien y se enfada cuando a la vuelta de los años encuentra una persona que la corrige. En una ocasión un profesor de inglés invitó a una mujer alemana a ir a sus clases con el fin de motivar a los alumnos. Lo solía hacer habitualmente con personas de distintas nacionalidades y a los alumnos les encantaba porque da variedad y vitalidad. Era una forma maravillosa de romper la monotonía de todos los días, aunque se hagan actividades muy diferentes cada día. Los alumnos hacían una pregunta, el profesor la repetía en inglés corrigiendo los errores que pudiera haber sin decir nada a los alumnos que ya sabían que era para que ellos pudieran comprender lo que habían hecho mal si él cambiaba algo de lo que ellos habían dicho. La persona extranjera contestaba en inglés a las preguntas que le hacían los alumnos y él la repetía en inglés, a no ser que fuera una persona de un país anglohablante, corrigiendo los errores que pudiera haber sin decir nada a la persona extranjera. La mujer alemana contestaba en inglés a las preguntas y creía que lo decía mejor que los ingleses. Después de la clase se lo dijo todo a un nativo que conocía a este profesor. El nativo le relató después que ella se había enfurecido al contarle todo porque lo que ella decía él lo cambiaba si ella lo decía mal. Ella creía que él lo hacía adrede para ridiculizarla ante sus alumnos. Entonces el nativo le dijo la verdad y lo curioso es que se enfureció todavía más con él pensando que él la estaba engañando para defender al otro profesor. Aquella mujer se había pasado muchos años creyendo que hablaba el inglés mejor que nadie, pero la realidad era que estaba en la luna y no quería aterrizar. Nada que es humano me es ajeno. Entiendo la reacción de la mujer alemana y eso nos ocurre a todos alguna vez en alguna faceta de la vida; a mí también me ha ocurrido y más de una vez en mi vida. Muchos alemanes hablan el inglés bastante bien porque el inglés y el alemán tienen muchas cosas en común, pero hay alemanes que hablan el inglés muy mal porque no lo han estudiado y nadie puede dar lo que no tiene. Que el inglés sea más fácil para un alemán que para un castellanohablante no quiere decir que no haya castellanohablantes que no hablen el inglés mucho mejor que muchos alemanes. Es necesario equivocarse miles y millones de veces para llegar a dominar el inglés. Muchas personas creen que los sabios o los místicos nacieron ya así; nada más falso y lejos de la realidad. Einstein no pudo terminar sus estudios secundarios, pero un día logró descubrir la teoría de la relatividad, aunque no supiera arreglar los plomos cuando había un cortocircuito en su casa. Dijo más tarde que “la imaginación es más importante que el conocimiento” y es verdad ya que muchos científicos y sus propios profesores sabían mucho más que él; sin embargo, ninguno tuvo la imaginación para llegar a descubrir lo que aún muchos científicos no logran comprender hoy. S. Agustín fue un pecador en su juventud pero tenía un gran corazón y eso le llevó a la cima de la espiritualidad.

1-10-2003

Ben Fernández

EL INGLÉS NO ES TAN DIFÍCIL COMO LO PINTAN: CAPÍTULO 5
A continuación se estudia el pronombre: los pronombres personales, los pronombres reflexivos (se ponen todos los verbos que van obligatoriamente seguidos de “oneself”, los que pueden ir seguidos de “oneself” o no con el mismo significado, los que no van nunca seguidos de “oneself”, etc.), los pronombres recíprocos, los pronombres numerales (se ponen todas las palabras que pueden ir delante y detrás de los pronombres numerales), los pronombres demostrativos, los pronombres posesivos, los pronombres interrogativos, los pronombres relativos, los pronombres exclamativos, los pronombres indefinidos (se ponen 53 y se dice cúales pueden ir seguidos de un verbo en singular o en plural, cúales son contables o incontables, cúales pueden ir seguidos de “of” junto con un nombre precedido de ciertas palabras, etc.).
Luego se analiza el verbo: los verbos auxiliares, el verbo “be”, el verbo “have”, el verbo “do”; se ponen todas las palabras (más de 520) con las que se usa sólo el verbo “do”, todas las palabras (más de 1600) con las que se usa sólo el verbo “make”, todas palabras con las que se usan los verbos “do” y “make” con distinto significado, todas las palabras con las que se usan los verbos “do” y “make” con el mismo significado, las construcciones que llevan “hacer” en castellano y en
inglés no llevan ni “do” ni “make”; se analizan el verbo “can”, el verbo “may”, el verbo “must”, el verbo “ought”, el verbo “dare”, el verbo “need”, el verbo “used to”, los verbos semiauxiliares, los tipos de verbos, los verbos irregulares, las formas verbales, las terminaciones verbales en inglés antiguo, la forma negativa de los verbos, la tra(n)sferencia de la negación, las sorpresas verbales, las palabras no aseverativas, las palabras aseverativas, las formas impersonales, los morfemas, los modos y formas verbales, los tiempos verbales, el presente de indicativo, el presente de la voz pasiva, los verbos estáticos, los verbos dinámicos, el presente continuo/ progresivo, el presente continuo/ progresivo de la voz pasiva, el pretérito imperfecto de indicativo, el pretérito imperfecto de la voz pasiva, el pretérito imperfecto continuo/ progresivo, el pretérito imperfecto continuo/ progresivo de la voz pasiva, el futuro imperfecto, el futuro imperfecto simple de la voz pasiva, el futuro imperfecto continuo/ progresivo, el futuro imperfecto continuo/ progresivo de la voz pasiva, el condicional o potencial simple, el condicional/ potencial simple de la voz pasiva, el condicional o potencial simple continuo/ progresivo, el condicional/ potencial continuo/ progresivo de la voz pasiva, el pretérito perfecto de indicativo, el pretérito perfecto de la voz pasiva, el pretérito perfecto continuo/ progresivo, el pretérito perfecto continuo/ progresivo de la voz pasiva, el pretérito pluscuamperfecto, el pretérito pluscuamperfecto de la voz pasiva, el pretérito pluscuamperfecto continuo/ progresivo, el pretérito pluscuamperfecto continuo/ progresivo de la voz pasiva, el futuro perfecto, el futuro perfecto de la voz pasiva, el futuro perfecto continuo/ progresivo, el futuro perfecto continuo/ progresivo de la voz pasiva, el condicional o potencial compuesto, el condicional/ potencial compuesto de la voz pasiva, el condicional o potencial compuesto continuo/ progresivo, el condicional/ potencial compuesto continuo/ progresivo de la voz pasiva, el presente de subjuntivo, el presente de subjuntivo de la voz pasiva, el pretérito imperfecto de subjuntivo, el pretérito imperfecto de subjuntivo de la voz pasiva, el pretérito perfecto de subjuntivo, el pretérito perfecto de subjuntivo de la voz pasiva, el pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo, el pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo de la pasiva, el imperativo, las formas no personales o impersonales del verbo, el infinitivo simple, los verbos seguidos de infinitivo sin “to”, las funciones del infinitivo, las palabras que pueden ir delante de un infinitivo, las palabras que pueden ir detrás de un infinitivo, los verbos seguidos de infinitivo con “to”, un infinitivo detrás de otro infinitivo, los verbos seguidos de “about/ at/ by/ for/ from/ in/ into/ of/ on/ towards/ with” + la forma verbal en -ing o “to” + infinitivo, el infinitivo con “to” detrás de los numerales ordinales, “to” anafórico, los verbos seguidos del infinitivo con "to" o de “and” seguido del infinitivo sin "to", el infinitivo partido (se dice qué adverbios pueden ir en medio y eso no lo encontrará en ningún libro con tanta precisión), los verbos perifrásticos, los verbos derivados, los verbos con cambio de acento, los verbos con cambio fonético, los verbos por conversión, los verbos compuestos, los verbos onomatopéyicos, los verbos acortados, los verbos reduplicativos, los verbos fusionados, it/ sb + be + adjetivo + to + infinitivo (pero todos los adjetivos citados no pueden ir seguidos de un gerundio), it + be + nombre + “to” + infinitivo (pero todos los nombres citados no pueden ir seguidos de un gerundio), it/ sb + be + adjetivo/ nombre + for + nombre/ pronombre + infinitivo (pero todos los adjetivos/ nombres citados no pueden ir seguidos de un gerundio), la construcción con un infinitivo, it + be + adjetivo + of + nombre/ pronombre + infinitivo (pero todos los adjetivos citados no pueden ir seguidos de un gerundio), el infinitivo simple de la pasiva, el infinitivo simple continuo/ progresivo de la pasiva, el infinitivo compuesto, el infinitivo compuesto continuo/ progresivo, el infinitivo compuesto/ perfecto simple de la pasiva, el infinitivo compuesto continuo/ progresivo de la pasiva, la forma verbal en -ing o participio de presente, la forma verbal en -ing o gerundio, los verbos catenativos y no catenativos, los verbos y frases verbales seguidos de la forma verbal en -ing y de un infinitivo, generalmente con distinto significado (se ponen casi 1000 verbos), la forma verbal en -ing y el infinitivo con “to” detrás de ciertas expresiones, la forma verbal en -ing detrás de las preposiciones, la forma verbal en -ing (pero no el infinitivo) detrás de ciertos verbos y frases verbales, la forma verbal en -ing detrás de ciertas expresiones (pero no el infinitivo), el participio (de) pasado con la información para saber si son graduables o no graduables, las dificultades en el uso de algunos verbos, el uso específico de ciertos verbos, los verbos de movimiento con matices distintos, las contracciones o abreviaciones, los grupos de palabras que se acortan, la voz pasiva, el estilo indirecto, el estilo indirecto libre.
Aunque esta descripción es muy breve, en casi todos los apartados de “Guía para los amantes del inglés” se da mucha información que no encontrará en ningún otro libro por bueno que sea. A diferencia del castellano, los mejores lingüistas del inglés han sido generalmente extranjeros; por ejemplo, Otto Jespersen, ha sido el mejor lingüista del inglés hasta la fecha y no era de un país de habla inglesa; era danés; el problema con Otto Jespersen es que no fue afortunado en el uso de algunos términos lingüísticos; él quiso cambiar algunos términos gramaticales que habían perdurado durante miles de años y se equivocó; le debo mucho a ese gran danés que conocía el inglés bien pero no tan bien como muchos nativos; los nativos conocen el inglés muy bien, algunos mejor que otros, pero el problema no está ahí; el problema está en saber enseñarlo y en ese tema la mayoría de los nativos no sacan un aprobado, a no ser que tengan titulación y experiencia; me acuerdo cuando yo era un quinceañero y estudiaba inglés en Avilés con un nativo inglés; el hombre hablaba muy bien el inglés, pero no tenía una titulación ni en inglés ni en castellano; el buen hombre estaba pasando una temporada en España y daba clases de inglés para ganarse la vida, porque había cada vez más demanda de profesores de inglés; entonces cuando yo le hacía una pregunta me decía que en inglés se decía así y no me daba más explicaciones; enseñarlo requiere una serie de conocimientos que él no tenía y que afortunadamente los profesores de inglés nativos hoy en día sí tienen porque se les exige una titulación; él se basaba en el uso; el uso es muy importante pero para una persona que desconoce el inglés no es suficiente porque tiene que entenderlo; si no, a la vuelta de un rato se le ha olvidado ya que probablemente no encuentre la forma de retener tanta información sin poder clasificarla de forma racional.

1-10-2003

Ben Fernández

EL INGLÉS NO ES TAN DIFÍCIL COMO LO PINTAN: CAPÍTULO 6
Después viene el adverbio: los adverbios de modo, los adverbio
s de lugar, los adverbios de tiempo, los adverbios de frecuencia, los adverbios de cantidad, intensidad, grado o gradación, los adverbios focalizadores, los  adverbios de modalidad, modales u oracionales, los adverbios de actitud, los adverbios de punto de vista, los adverbios conectores, las características de los adverbios, los adverbios para su(b)stituir a una frase u oración, las posiciones de los adverbios en la oración, el orden de los adverbios, los adverbios pronominales, los adverbios interrogativos, los adverbios relativos especificativos, los adverbios relativos explicativos, los adverbios exclamativos, los adverbios con la misma forma que los adjetivos, los adverbios con dos formas, los adverbios derivados, la pronunciación de adverbios terminados en -ly, la intensificación o atenuación de los adverbios en grado positivo, los adverbios comparativos, los adverbios no graduables (una lista con todos ellos), los adverbios absolutos, los adverbios en grado comparativo precedidos de adverbios, los adverbios superlativos, los adverbios en superlativo relativo precedidos de adverbios, el adverbio superlativo absoluto, los adverbios en grado positivo precedidos de adverbios junto con la información necesaria para saber si el adverbio va seguido de adverbios graduables o no graduables (esto es muy útil ya que funciona en el 100% de los casos; de esta manera un niño de 8 años puede saberlo y, si no, un profesor de inglés puede pasar toda su vida y no llegar a dominarlo nunca porque no aparece en ningún libro existente ni en inglés ni en otros idiomas), los cambios al formar el comparativo y superlativo en el adverbio, los verbos con partículas, los verbos adverbiales (se incluyen 6 clases diferentes que ayudan a dominar un tema muy complicado en inglés), el verbo adverbial al final de una oración, el uso de los adverbios “back” y “again”.
Una cosa muy práctica y útil para todas las personas no anglohablantes es saber qué adverbios pueden ir al principio de la oración, a mitad de la oración  y al final  de la oración; toda esta información se da en “Guía para los amantes del inglés”; si no, es muy fácil cometer errores ya que en inglés no se puede poner un adverbio casi donde se quiera como ocurre en castellano muy a menudo. El inglés tiene menos libertad sintáctica que el castellano y es frecuente para los castellanohablantes equivocarse en este terreno.
Si una persona necesita o quiere aprender a hablar el inglés es fundamental aprender a pensar en inglés. Muchos dirán que no se puede hacer sin saber mucho inglés o sin ir a países de habla inglesa. Sí se puede hacer sin ir a un país de habla inglesa, pero ayuda mucho el viajar a países de habla inglesa o el poder conversar con otra persona ya sea nativa o no; el método que he seguido  desde el principio y que me ha dado unos resultados muy buenos es el siguiente: cuando uno aprende las primeras palabras uno las repite mentalmente si está en un lugar público y en voz alta si uno está en su casa o en un lugar donde no moleste a nadie; en voz alta es mucho más efectivo que simplemente mentalmente; uno va asociando poco a poco la palabra que se lee o se repite porque ya se sabe de memoria con el significado que tiene en la lengua materna; es conveniente ya desde el principio formar frases cortas y sencillas en las que se cambian sólo algunas palabras. Por ejemplo, uno aprende el pronombre “I” (yo), la primera persona de un verbo “am” (soy/ estoy), el artículo indeterminado “a(n)” (un/ una) y un nombre “boy/ girl” (muchacho/ muchacha) y ya puede decir mentalmente o, mejor, en voz alta, “I am a boy/ girl”. Luego su(b)stituye “boy/ girl” por otro nombre común que aprenda, aunque no sea cierto: “pupil (alumn(o,a)/ student (estudiante)/ teacher (profesor(a))/ man (hombre)/ woman (mujer)”, etc. No hay que tener miedo al ridículo; esto es como un juego en el que se pueden decir muchas mentiras; lo importante es practicar esa estructura. Poco a poco se van aprendiendo otras estructuras muy sencillas: I am studying English (Yo estudio/ estoy estudiando inglés) y se puede su(b)stituir “English” por “Spanish (castellano)/ Mathematics (matemáticas)/ History (historia)/ Geography (geografía)”, etc. También se puede su(b)stituir “studying English” por otro verbo seguido de un nombre que tenga sentido “eating an apple (comiendo una manzana)/ waiting for my mother (esperando por mi madre)”. Es muy útil repetir esas estructuras lo más a menudo posible cuando uno está yendo a dar un paseo, al colegio, al trabajo, etc.; paulatinamente vamos aprendiendo una serie de estructuras básicas pero muy útiles que nos van a servir para decir todo lo que queramos; es muy importante limitarse al vocabulario que se sepa, sobre todo de memoria ya que no se puede estar mirando en el diccionario constantemente; si uno quiere decir “zanahoria” y no conoce la palabra “carrot”, lo que tiene que hacer es decirlo de otra manera, aunque sea muy impreciso: a red thing (una cosa roja)/ a red vegetable (una verdura roja)/ a vegetable (una verdura)/ something red (algo rojo), etc. Para hablar en inglés o en cualquier otro idioma no se necesita(n) saber muchas palabras; sabiendo 10 se puede decir una o dos estructuras; sabiendo 50 se puede(n) decir cinco o diez estructuras; sabiendo 100 se puede(n) decir diez o veinte estructuras y así sucesivamente. Desde que uno se levanta por la mañana ya tiene que empezar el juego  del inglés: I am Peter (Soy Pedro); I am happy (Soy/ Estoy feliz); I am going to have a shower (Voy a ducharme); I am going to have breakfast (Voy a desayunar), etc. Es indispensable  también hacer varios papeles al mismo tiempo: uno dice o pregunta algo y contesta como si fuera otra persona; la misma persona puede imaginar que es ella y también habla por la otra persona que debería o podría contestar o comentar algo respecto a lo que ella ha dicho o pensado: A: Am I Peter? (¿Soy yo Pedro?). B: Yes, you are Peter (Sí, tú eres Pedro)/ No, you are not Peter (Tú no eres Pedro). A: Am I happy? (Soy/ Estoy yo feliz?). B: Yes, I am happy (Sí, (yo) soy/ estoy feliz)/ No, I am not happy (No, (yo) no soy/ estoy feliz). A: Do  you want this? (¿Quieres esto?). B: Yes, I do (Sí, lo quiero)/ No, I don't (No, no lo quiero), etc. Algunas personas pensarán que esto es una tontería o incluso una locura; no, es simplemente un juego muy útil y muy divertido, ya que se aprende mucho y rápidamente porque uno aprovecha todos esos momentos perdidos en los que uno no puede hacer otra cosa mejor; cuando uno va en el coche, si no es el conductor ya que podría terminar haciendo el ejercicio en el hospital, en el autobús, en el tren, es muy entretenido ir haciendo todo esto mentalmente y así repitiendo todas esas palabras que vamos aprendiendo cada día llega un momento en que podemos decir casi todo lo que queremos o necesitamos. El problema más difícil ya lo hemos resuelto: hablar el inglés y con esa técnica se puede llegar muy lejos; se trata de hacer teatro, de ser un actor o una actriz, de imitar a otras personas que han dicho esas frases o palabras. El objetivo es que nos entiendan y, aunque no se pronuncie del todo bien, nos van a entender los demás, sean o no nativos, porque por el contexto uno se imagina lo que la otra persona quiere decir; a veces, puede haber malentendidos porque decimos una palabra y la pronunciamos como si fuera otra debido a las vocales cortas y largas, etc., pero eso  no es tan importante como el saber expresarse. Hay que tener en cuenta que una persona que haga todo eso a menudo cogerá mucha soltura pero, si no escucha a otras  personas, nativas o no, tendrá problemas para entenderlas ya que domina mejor el hablarlo que el entenderlo; no obtante, es mucho más fácil entenderlo que hablarlo; así, pues, podrá adaptarse rápidamente a esa nueva situación, mientras que una persona que entienda el inglés bastante bien y no lo hable no podrá  adaptarse rápidamente a esa nueva situación, ya que es mucho más difícil y hay que ejercitar todo el proceso desde lo más sencillo hasta lo más complicado. Cuando uno se acostumbra a decir todas esas frases en inglés, llega un momento en que piensa en inglés y se olvida totalmente del castellano; ese proceso puede tardar meses o años para muchas personas, pero cuando una persona ya sabe un idioma extranjero o más puede ser cuestión de semanas o meses, más que de años, dependiendo naturalmente del tiempo que se invierta en dicha tarea. Aunque parezca que es algo imposible, puede funcionar muy bien. Supongo que no todas las personas utilizarán este método pero para mí es el mejor y hablo por experiencia. Cuando una persona que hable más de 10 idiomas me cuente otro sistema mejor me lo creeré; si no conoce más que un par de idiomas, puede que sea mejor o no; de todas maneras, lo mejor es probar; si uno prueba y funciona bien, es que el sistema vale y no siempre un sistema es el mejor para todos, ya que depende de muchos factores. Hay que experimentar y comprobar los resultados. Las cosas se miden por los resultados.

1-10-2003

Ben Fernández

EL INGLÉS NO ES TAN DIFÍCIL COMO LO PINTAN: CAPÍTULO 7
Posteriormente en “Guía para los amantes del inglés” aparece la preposición; se analizan  las preposiciones simples y compuestas, las palabras que actúan como preposiciones, las preposiciones que pueden hacer también la función de conjunciones, las palabras que puede introducir una preposición, el sintagma preposicional; se hace un análisis de casi trescientas preposiciones una por una: se estudian los distintos significados de cada una, se comparan con otras que son parecidas, se dice en todos los casos si van seguidas de un gerundio, de un infinitivo, de los dos o de ninguno; se habla de la supresión de la preposición en ciertos casos, de todas las preposiciones que van al final de la oración y de todas las preposiciones que no van al final de la oración, de los casos en que se puede poner la preposición o partícula preposicional al final de la oración, de los verbos regidos de un complemento de régimen preposicional, de los verbos preposicionales, de la preposición o partícula preposicional acentuada, de las preposiciones o partículas preposicionales coordinadas, de la supresión de la preposición o partícula preposicional, de los verbos preposicionales seguidos de la conjunción “that” sin la preposición, de la posición de algunos adverbios con verbos preposicionales/ con partículas preposicionales, de los verbos preposicionales, de los verbos con partículas preposicionales, de los verbos que rigen una preposición/ una partícula preposicional en inglés pero no en castellano, de los adjetivos seguidos de preposiciones.
A diferencia del inglés, en castellano normalmente los  mejores lingüistas del castellano suelen ser castellanohablantes; en inglés, no; pienso que la razón fundamental de que sea así se debe a la existencia de la Real Academia; en inglés no existe una Academia de la Lengua, a pesar de que actualmente existe en casi todos los idiomas. La explicación se debe quizá al hecho de que había una gran rivalidad entre Gran Bretaña y Francia cuando ésta tuvo la idea genial de crear la Academia de la Lengua Francesa; no cabe duda de que dicha organización permite mayor coordinación y ayuda a encauzar los cambios que se van produciendo en la lengua; en inglés hay también una lógica pero está menos encauzada y, por tanto, existe mayor diversidad; la mayor parte de los idiomas tienen unas reglas para la pronunciación y suelen funcionar en un porcentaje muy alto; en inglés no se puede decir que haya unas reglas muy claras, sobre todo para los que empiezan a estudiar el inglés; cuando uno tiene un nivel intermedio ya intuye cómo se pueden pronunciar muchas palabras, aunque no siempre acierte; si una persona tiene un nivel avanzado intuirá con mucha mayor precisión la pronunciación de un porcentaje muy elevado de palabras; un nativo sabe casi siempre cómo se pronuncia una palabra, aunque no la haya visto u oído nunca; no obstante, muchos nativos se equivocan muy a menudo en la pronunciación de ciertas palabras cuando no las conocen: thyme (tomillo), etc.; eso es prácticamente impensable en castellano, en francés, en italiano, en alemán, en portugués y en muchos otros idiomas del mundo. En realidad si un nativo sabe cómo se pronuncian más del 95% de las palabras existentes en el inglés, al menos de las palabras más usadas, no es porque tenga mucha intuición, sino porque hay una serie de normas o leyes que están ahí, a pesar de que no es fácil describirlas o enumerarlas. Son reglas que tienen una lógica pero que desafortunadamente no se pueden expresar de una forma clara, sencilla; así, pues, el que empieza a aprender inglés tiene la impresión de que el inglés es anárquico; es una mera apariencia; no es cierto; el inglés tiene un lógica relativamente grande incluso en  la pronunciación; lo que pasa es que hay que ir asimilándola poco a poco y para ello es necesario entender las reglas del deletreo de palabras, del ritmo, de la entonación y de muchas otras cosas que no se pueden simplificar como en castellano o en muchos otros idiomas. En esta guía se dan muchas claves que ayudarán a todos, tanto si tienen poco nivel como si tienen mucho nivel, a comprender todos esos matices que existen en inglés y que nos permiten acceder a las claves para llegar a dominarlo de una forma mucho más rápida. Es necesario, pues, profundizar en los diferentes aspectos del inglés; no sirve simplemente generalizar y decir que en inglés es así; es así porque hay razones que lo hacen así; decir que no existe el subjuntivo en inglés puede parecer una solución a algunas personas, incluso lingüistas; sin embargo, lo que hace es complicar las cosas más ya que todas esas excepciones no se pueden entender si no se admite que el subjuntivo existe en inglés y es la única forma de transmitir los matices que tiene el subjuntivo en castellano; por supuesto que en inglés se usa mucho menos el subjuntivo que en castellano; eso es cierto y es bueno decirlo pero no se puede tratar de esconder la realidad diciendo verdades a medias; hay nativos que dicen que “whom” no es necesario, que se puede usar siempre “who”; esto es otra manera de querer esconder una realidad; “whom” existe y ha existido siempre en inglés; en ciertos casos es necesario e imprescindible utilizar “whom”; lo que sí se puede decir es que se usa mucho más  “who” que “whom” y que en ciertos casos en los que un castellanohablante usaría “whom” se puede usar también “who”, aunque el uso de “whom” sea más literario y el uso de “who” más coloquial; no obstante, detrás de una preposición los nativos usan “whom” en inglés estándar y el uso de “who” sería incorrecto, aunque se use en inglés muy coloquial.   

1-10-2003

Ben Fernández

EL INGLÉS NO ES TAN DIFÍCIL COMO LO PINTAN: CAPÍTULO 8
Posteriormente aparece  la conjunción: se estudian las  conjunciones coordinadas, las  conjunciones distributivas/ correlativas y las conjunciones subordinadas; luego viene la interjección: se dan un buen número de interjecciones de varios tipos.
En el último capítulo de la “Guía para los amantes del inglés” vienen las palabras anglosajonas y latinas equivalentes, los dobletes, unos 2000 falsos amigos, las formas para decir la edad, las palabras que no cambian vayan en singular o plural, la posible traducción de unas mil palabras inglesas, las palabras diferentes (unas 1700) en inglés británico y estadounidense, las palabras (unas 700) en inglés británico y estadounidense con otro equivalente en inglés estadounidense, las palabras (más de 500) en inglés británico y estadounidense con otro equivalente en inglés británico, las expresiones diferentes en inglés británico y estadounidense, las palabras que se usan tanto en GB como en USA pero con diferente significado, las palabras o expresiones que resultan difíciles para los castellanohablantes, las palabras que se pueden escribir de varias maneras pero con el mismo significado, las diferencias entre el inglés británico y estadounidense en la escritura, la ortografía o deletreo de palabras con 43 reglas que dan una explicación muy profunda para saber entender por qué se hace así, la división de palabras en inglés con 41 reglas y en castellano con sólo 6 reglas, los tipos de lenguas, la sílaba, el monema, el lexema, el morfema, el sintagma, el núcleo de un sintagma, el sintagma nominal, el sujeto, la concordancia del verbo, el predicado, el complemento/ objeto, la frase, la oración, las oraciones simples/ independientes, las clases de oraciones por su contenido, el orden de palabras en la oración, las oraciones compuestas, las oraciones/ proposiciones subordinadas nominales, su(b)stantivas o completivas, las oraciones/ proposiciones subordinadas de relativo o adjetivas, las oraciones/ proposiciones subordinadas adverbiales o circunstanciales, la elipsis, la  extraposición, formas de expresar énfasis, el verbo al final de la oración, las formas de expresar certidumbre, probabilidad, improbabilidad, posibilidad, imposibilidad, habilidad o capacidad, suposición o deducción, sugerencia, satisfacción, insatisfacción, obligación, orden o mandato, permiso, prohibición, sorpresa, la ambigüedad con casi 200 oraciones que pueden tener varios significados, los modismos, los signos de puntuación (se dan 33 casos en los que se usa la coma, 11 casos en los que no se usa la coma, 6 casos en en los que se usa el punto y coma, 17 casos en los que se usan los dos puntos, algunos casos en los que se usa el punto, el signo de interrogación, el signo de exclamación, 6 casos en los que se usan las comillas, 10 casos en los que se usa el paréntesis, 4 casos en los que se usan los corchetes, 29 casos  en los que se usa el guión, 12 casos  en los que se usa la raya, 10 casos  en los que se usa la barra, 5 casos para el uso del apóstrofo,
5 casos en los que se usan los puntos suspensivos. Al final del todo hay un índice alfabético por palabras.
No es necesario leer toda la guía pero es muy útil tenerla para poder consultar todas las dudas que una persona pueda tener; esta guía permite llegar a conocer todo lo que se necesita para aprender y dominar el inglés. Puede servir también para aprender a traducir del inglés al castellano ya que todas las frases u oraciones están traducidas al castellano; de esta manera se puede aprender el vocabulario que más se usa en inglés; por supuesto que existen muchas más palabras en inglés pero las que no aparecen en esta guía se utilizan mucho menos y es imposible saber todas las palabras que existen en inglés o en castellano. Shakespeare usó en toda su obra unas 25 000 palabras; más o menos como Cervantes; en inglés se han llegado a computar más de un millón de palabras que también existen en castellano, pero no recomiendo a nadie que intente aprenderlas todas ya que el 99% de esas palabras no se usan apenas excepto en determinados campos; una persona que conozca 10. 000 palabras tanto en inglés como en castellano y las use puede expresar cualquier matiz del pensamiento humano. Es mejor usar menos palabras y estar seguro de que están bien utilizadas que usar más y cometer errores; en un idioma extranjero es mucho más fácil cometer errores ya que muchas veces creemos que hemos oído una expresión y no es cierto; es simplemente una asociación falsa que hacemos con un conjunto de palabras que sí hemos oído pero no combinadas de una cierta manera sino de otra. Espero que esta guía ayude a muchas personas a entender y a amar el inglés además del castellano.

1-10-2003

Ben Fernández